ESPECIALES

Relatos suicidas:

Nos puede pasar a todos

El arte también sana

Por Sheyla Urdaneta

Para prevenir el suicidio se tiene que hablar sin tabúes, sin estigmas. Con esa premisa, los voluntarios de un proyecto de innovación psicosocial promueven actividades creativas como alternativa terapéutica para tratar la salud mental

Viven a orillas del lago de Maracaibo. Invadieron el terreno para armar e improvisar algunas casas. Están al lado de una quebrada en donde desembocan aguas servidas de aspecto negro y espeso, mezcladas con el sol inclemente de Maracaibo emanan olores putrefactos. En ese caserío que llaman Playa Macuto, vive Nancy, una mujer de 63 años que recuerda la visita de los voluntarios de una fundación con los que hicieron actividades de pintura, escultura y escritura como un momento en el que llegaron a alegrarles la vida en medio de tanta angustia. 

—Ese día, además, nos dieron medicinas, agua, tapabocas y jugaron con los niños, hablaron con ellos, hablaron con nosotros. La angustia que tenemos de conseguir lo que necesitamos nos tiene desesperados. Ellos nos hablaron muy bonito y eso a uno como que lo calma. Calma que alguien le diga a uno que nos pueden ayudar, aunque sea haciéndonos reír —agradece Nancy. 

La palabra angustia la repite Nancy muchas veces cuando conversa. Sonríe cuando recuerda el día que los visitó el equipo de psicólogos y voluntarios de Rehabilitarte, que promueve la atención psicoemocional de las comunidades a través de un modelo alternativo que usa el arte como herramienta psicoterapéutica. 

Pero no sólo llevan su apoyo a ese sector humilde de la capital del Zulia, sino a otros en los municipios Maracaibo, San Francisco y Guajira. Expanden su trabajo en el que ofrecen atención y orientación de salud mental más allá de un consultorio, como parte de su labor tanto en el Zulia como en toda Venezuela. 

Ellos nos hablaron muy bonito y eso a uno como que lo calma. Calma que alguien le diga a uno que nos pueden ayudar, aunque sea haciéndonos reír.

—Nancy

Basados en su experiencia comunitaria hicieron un estudio sobre el estado de la salud mental de los zulianos, cómo les afecta en su cotidianidad y cómo es posible ofrecer respuestas de contención.

Este proyecto a través de actividades y talleres como Mañana de Museo, hacia el hemisferio derecho, promueve los efectos que el arte tiene en los participantes de sus programas de apoyo psicológico en adultos, ancianos y jóvenes a los que quieren sacar de las estadísticas de los segregados por padecer algún trastorno mental. La lucha de Rehabilitarte también es por desestigmatizarlos.

Esta fundación nació con un grupo de ocho estudiantes de psicología que comenzaron a trabajar como voluntarios y pasantes en el Hospital Psiquiátrico de Maracaibo. Estaban asignados al servicio de rehabilitación de la institución y se propusieron convertir ese espacio físico en un lugar de atención a través de un modelo psicoterapéutico diferente. 

Ya desde ese momento han pasado cuatro años y han ampliado capacidad de atención con un equipo conformado por 12 jóvenes en los que hay psicólogos, psiquiatras, trabajadores sociales, sociólogos, periodistas y diseñadores.  

El diagnóstico en Zulia

En abril de 2021, la fundación presentó el boletín ¿Cómo está la salud mental en Zulia? en el que se reportan datos como estos: 59,49% de los zulianos experimenta sentimientos de tristeza o desesperanza de manera frecuente; el 46,43% alega que no pueden con las demandas de la vida diaria y el 14,40% apunta que no disfruta en absoluto de su vida. 

Entre las principales afecciones y síntomas más frecuentes en la salud mental de los zulianos, según el equipo de rehabilitarte, se encuentran: ansiedad, depresión, inquietud, agitación, preocupación constante, pensamientos recurrentes, tristezas, decaimiento, mal humor. Además, de problemas de insomnio y falta de apetito. Todos son trastornos que los zulianos experimentan en un contexto complejo ante la impotencia de no poder resolver cosas que se escapan de sus manos o que no cuentan con los recursos ni con las herramientas necesarias para poder resolverlas.

El modelo

Rehabilitarte es un proyecto que se ha convertido en una alternativa para ir más allá del diagnóstico de quienes necesitan auxilio emocional. 

Su modelo es una respuesta para atender la salud mental a través de la arteterapia, herramienta que sirve para que la expresión artística ayude a sobrellevar procesos traumáticos o algunos trastornos mentales.

Mantienen procesos de consulta y orientación psicológica clínica, pero aplican metodologías creativas con terapias en sesiones individuales o jornadas grupales en las que ofrecen contención psicológica y dinámicas de rehabilitación. 

El coordinador general del equipo, Raúl Puche, psicólogo de 27 años, cuenta que el impulso fue responder a las necesidades de rescatar la humanidad en la atención y ofrecer un trato desestigmatizado a la población que demanda auxilio psicológico o psiquiátrico.

—El arte como medio de rehabilitación fue el punto de origen de nuestro trabajo y lo que atrajo a estudiantes que luego permanecieron como voluntarios —destaca Puche—. Eventualmente se convirtieron en psicólogos y ahora son miembros de nuestra organización, todos comprometidos a trabajar por ofrecer una mirada distinta a la salud mental en el estado Zulia.

Sus pacientes trabajan con pintura, escultura, expresión corporal, psicodrama, máscaras, danza y escritura. Se dejan guiar por la arteterapia, que se distingue por el uso de medios y procesos artísticos para ayudar a contener y solventar los conflictos emocionales o psicológicos de las personas, refiere la especialista en el tema María Dolores López Martínez. 

El arte como medio de rehabilitación fue el punto de origen de nuestro trabajo y lo que atrajo a estudiantes que luego permanecieron como voluntarios.

—Raúl Puche

Se caracteriza porque los sentimientos o emociones conflictivas se expresan en vías alternativas a la palabra, mientras que el proceso de creación artístico y el resultado actúan como intermediarios en la relación terapéutica.

La psicóloga y arteterapeuta María Alejandra Briceño, de 34 años y que trabaja en el Hospital Psiquiátrico de Maracaibo, explica: 

—La arteterapia trabaja muy bien con pacientes que tengan problemas psiquiátricos, con niños con algún tipo de déficit de atención o con personas que estén sufriendo algún estrés postraumático o algún dolor crónico. También en personas que estén atravesando algún tipo de duelo o si hay algún niño con una sospecha de abuso sexual. 

El alcance

Lo primero que hicieron en Rehabilitarte fue detectar que había muchas personas con alteraciones del estado de ánimo, como depresión y ansiedad, que requerían ayuda, lo que revelaba que la salud mental era un problema social que no se atendía adecuadamente en el Zulia. 

Adicionalmente, incluyeron como parte de su programa psicosocial el suministro de medicamentos debido a que muchos pacientes no podían continuar el tratamiento o la rehabilitación oportuna porque no podían cubrir los costos de los psicofármacos. 

En 2019 comenzaron a llevar registros y expandieron el trabajo hasta distintas comunidades de la región zuliana. Ese año atendieron a 332 personas, entregaron 8.600 tabletas de medicamentos psicotrópicos.

Pero el arribo del coronavirus y sus secuelas psicológicas los llevó a ampliar su radio de acción para atender las necesidades psicológicas de más personas. Según sus informes, entre marzo de 2020 y hasta abril de 2021 aumentaron la atención a 7.100 personas, entregaron 16.100 medicamentos generales y psiquiátricos y dictaron talleres, al menos, a 4.000 personas en distintas comunidades. 

Los voluntarios se organizaron en varios grupos de acción para atender a la mayor cantidad de personas posible en distintas modalidades. Sus distintas terapias se adaptaron para poder ser aplicadas a distancia a través de un teléfono, en un chat grupal de WhatsApp o a través de videoconferencias.

El suicidio puede ser previsible 

Las palabras y frases: atención sin estigma, humanizar y laborar con ética y acompañamiento oportuno se repiten en el discurso de quienes promueven la arteterapia. Para los voluntarios, la prevención del suicidio es una prioridad. 

Por eso ellos convocaron en julio a un foro chat: Derribemos el estigma del suicidio, en donde se presentaron datos del Observatorio Venezolano de Violencia y detallaron sobre el caso de Zulia en donde hasta el 14 de abril de 2021 se habían producido una decena de suicidios. 

Esto equivale a una muerte cada 10 días y según Rehabilitarte, representa un aumento si se compara con los datos del primer cuatrimestre de 2020 en el que se produjo un suicidio cada 17 días. 

La fundación interpreta estos datos basados en informaciones publicadas en medios de comunicación porque Venezuela no tiene estadísticas públicas oficiales sobre este tema. 

—El asunto principal es que del suicidio no se habla porque es un tema que está estigmatizado y se piensa que si se habla del suicidio con personas que puedan estar atravesando por un momento de riesgo es fomentar el suicidio. Esto es totalmente errado —dice el psicólogo Raúl Puche—. El eje más importante de acción es que del suicidio se tiene que hablar, sin tabúes, porque es la mejor manera de poder prevenir. 

El eje más importante de acción es que del suicidio se tiene que hablar, sin tabúes, porque es la mejor manera de poder prevenir.

—Raúl Puche

En Rehabilitarte están consientes de que el suicidio es una realidad preocupante y que arroja señales que se pueden detectar. La identificación temprana de ideas suicidas y pensamientos de muerte ayuda de manera significativa a ofrecer la contención debida.

Es en este punto en el que está trabajando Rehabilitarte, en que no solo haya campañas de concientización y de sensibilización hacia el tema sino que se puedan promover programas de salud en comunidades, de prevención y de atención temprana.

—Para poder evitar que las personas con cualquier tipo de padecimiento o situación angustiante lleguen a esas últimas consecuencias que es quitarse la vida —enfatiza Puche.

¿Cómo lo hacen? 

El arte ha sido una herramienta esencial de la terapia de estos voluntarios porque han evidenciado que mejora el bienestar físico y psicológico del paciente, explica el coordinador general de la Fundación. 

—Ya el hecho de pintar, de dibujar, trae múltiples beneficios para el cuerpo y para la salud mental. La arteterapia termina siendo como un dispositivo donde las personas pueden expresarse sin hablar —explica Puche.

A los voluntarios de Rehabilitarte este recurso les permite aliviar, tratar o poder intervenir en el padecimiento de esas personas a las que quizás no se les hace tan sencillo comunicar lo que sienten. Ese proceso ayuda a comunicar, liberar y sanar, por ejemplo, a alguien en condición de riesgo suicida. 

Ya el hecho de pintar, de dibujar, trae múltiples beneficios para el cuerpo y para la salud mental. La arteterapia termina siendo como un dispositivo donde las personas pueden expresarse sin hablar.

—Raúl Puche

La expresión de las propias emociones a través del arte puede ayudar a resolver problemas del pasado, mejorar la autoestima, el control emocional, el estado de conciencia, la atención y la creatividad.

En la Fundación, la coordinadora de arteterapia es también psicóloga y el método no se reduce simplemente a utilizar materiales o técnicas artísticas. Hay un acompañamiento y eso va a tener un efecto en cada persona, y han comprobado por la cantidad de personas rehabilitadas que el tratamiento funciona y genera un beneficio. 

—El arte ayuda porque permite una manera de expresarte que no necesariamente es la más directa y que no requiere de una confrontación del problema. Muchas veces las personas no tienen las capacidades para afrontar las situaciones que viven —comenta Puche—. Hemos visto cómo las personas con una discapacidad psicosocial y con un diagnóstico psiquiátrico, o que se encontraban hospitalizadas, al darles un espacio en donde podían simplemente expresarse con el arte, mejoraron.

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