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Katiuska Camargo es petareña de nacimiento y crianza. Crecer en un entorno de pobreza y hostilidad no la limitó en su proyecto de vida, al contrario, le dio la fortaleza necesaria para asumirse como una activista social que lucha para transformar su comunidad e inspirar bajo la consigna de #MásAcciónMenosLírica. Otra historia  de nuestra serie #LatimosEnVenezuela

“Soy de Petare y vivía en pobreza extrema. Desde pequeña tenía el sueño de urbanizar los sectores populares. Todos los días le decía a mi mamá que cuando fuese grande iba a hacer cosas maravillosas y me esforzaría para que ella viviera mejor. Ella creía que no tenía derecho a eso porque así fue su vida, en la pobreza, pero yo le decía que no era así. La pobreza es una opción que nunca estuvo en mi camino. Cada mañana cuando salía de mi ranchito para ir al colegio encontraba un basurero afuera de mi casa y se hacía cada vez más grande. La población crecía y el basurero también. Así pasó el tiempo hasta que hace tres años decidí hacer, ocuparme, responsabilizarme. Un grupo de amigos y yo nos unimos para rescatar espacios públicos, empezando por nuestro barrio. Porque “primero debes limpiar tu casa para poder limpiar la de otro”, como reza el dicho. Al principio recibimos amenazas, la parte de afuera de la casa de mi mamá fue quemada, ponían basura en la puerta todos los días… Fue difícil pero eso no me dio miedo, al contrario, me fortaleció. Sabía que iba por el camino correcto, me paraba a las dos de la mañana en la esquina de la casa para evitar que dejaran basura, algunas veces sola, otras veces en grupo. Esa constancia fue lo que me permitió crear Haciendo Ciudad. Este proyecto es mi esencia, soy yo.

Antes era un vertedero de basura. Ahora es un mural. Sector San Pascual de Petare.

Haciendo Ciudad nació en 2017 en la época de las protestas, cuando un grupo de amigos –que incluye ingenieros, arquitectos, artistas plásticos, entre otros muchos talentos– decidimos articularnos y hacer comunidad. Hemos rescatado e intervenido doce comunidades de Petare, y aún nos falta porque Petare es inmenso. Pero poco a poco lo hemos logrado. En este proceso hemos contado con el apoyo de las comunidades. Desde que se quita un basurero hasta que se pinta un mural, ellos deben ser garantes de ese cambio para que los espacios se mantengan. Entre los artistas que se han sumado a llevar arte a la comunidades se encuentran @jesusbriceño, @Dagor1, @badsura, @hugocarrasco y @ledigue_arte. Ellos usan su talento para ayudar a reconstruir el país. Nosotros tratamos de formar ciudadanos, de unir a los vecinos.

Mural realizado por el artista Dagor en Barrio NUevo, Petare.

Así como pasó con Haciendo Ciudad también pude unirme al equipo de Laboratorio Ciudadano. Creo que la coyuntura de 2017 nos motivó a seguir adelante, fue como un imán para atraer a todos los que teníamos pensamientos diversos pero con la misma convicción: hacer país.

Puede parecer raro pero descubrí a mis 42 años que me quiero quedar en Venezuela por amor a mi país. Decidí dejar mis comodidades para dedicarme al activismo ciudadano. El Laboratorio Ciudadano y Haciendo Ciudad son muy importantes para mí, aunque también participo en otras organizaciones e iniciativas (en casi 20) como la Fundación Rayiluz, Un día para dar Venezuela —movimiento de fundaciones—, Sin Mordaza, Cascos Azules, Ciudad Laboratorio. Se puede decir que participo en muchos grupos de ciudadanos que apuestan por el cambio a partir de la activación del tejido social.

Katiuska participa en una movilización desde Petare a la California, luego que no pudieran realizar el cabildo ciudadano en el Casco Colonial de Petare.

Es que no todos pueden emigrar, no todos se pueden ir. No me quedo por cobardía, no tengo miedo de emprender en otro lugar, me quedo porque aquí me siento útil. Mis talentos, mis conocimientos, lo que soy como ser humano lo estoy sembrando en estas tierras y esa semilla la quiero ver crecer. Sigo resistiendo y apostando al cambio de sociedad que queremos ver.  Es gratificante recibir mensajes de texto de personas que he ayudado cuando he participado en otras organizaciones o encontrarme a alguien en la calle y que me diga: “gracias por ayudar, ya mi familia está bien”. Eso me motiva, saber que me puedo encontrar a una persona que necesita una palabra de aliento o un abrazo y yo poder dárselo. Pienso que la felicidad se contagia, por eso todos los días estoy feliz a pesar de lo que vivimos. Me mantiene firme. Deseo seguir siendo feliz, que mi esposo lo esté aunque sé que cuesta tener a una esposa activista, que mi hija se gradúe en Venezuela y si decide irse sea porque quiere conocer no porque está huyendo de aquí.

Cabildo ciudadano realizado en la plaza El Cristo de Petare e interrumpido por grupo oficialista.

Me he dado que cuenta de cuánto amo a este país. Dios ha puesto en mi camino a tanta gente y organizaciones maravillosas que es prácticamente imposible no amar lo que hago. El dinero se me ha hecho secundario. Por supuesto que es necesario pero me mueve tanto lo que hago que así esté sin dinero me siento millonaria. Pero en esos momentos en los que deseo recuperar espacios, hacer jornadas de salud en comunidades o llevar comida a mi casa, recuerdo que debo trabajar más. Si me preguntan cómo era mi vida antes del 2017, diría que ayudaba de forma anónima y en pequeñas escalas. Era una maestra repostera con muchas alumnas que aún en la distancia me recuerdan. Era una emprendedora en la repostería que ganaba muy bien. Era una gerente de condominios y una madre dedicada al hogar y a mi familia. Pero ahora soy activista y me dedico a la ayuda humanitaria. He recorrido un camino espectacular con altos y bajos, y mil enseñanzas. Y si algo he aprendido es que sin la unión de voluntades y el amor por nuestro país no podría hacer lo que hago.

Pintando pancartas para la marcha del 23 de enero. Miembros del Laboratorio Ciudadano de No Violencia Activa.

A los que se van, a los que se quedan y a los que no saben qué hacer les digo que hay que mejorar como ciudadanos. Debemos erradicar nuestras malas costumbres, ser ejemplo, ser un reflejo de lo que queremos ver en los otros. Debemos hacer desde lo positivo, por eso yo aplico el #MásAcciónMenosLírica, suena duro pero la queja no nos va a llevar a nada, la acción en positivo sí. Es como una bola de nieve en el trópico, ¿se imaginan eso? Es casi imposible pero yo haré que suceda y en algún momento es factible que el esfuerzo de hoy lo disfrutemos en democracia, en una democracia real, pura, no fingida”.

Katiuska con parte del equipo del Laboratorio Ciudadano de No Violencia Activa.

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