Seleccionar página

Un grupo de emprendedores venezolanos articularon una red que transforma plástico reutilizable en mascarillas faciales de bioseguridad que donan a centros de salud. Es una respuesta a la crisis por la pandemia en el país y una iniciativa innovadora de reciclaje inclusivo con un impacto social que protege la vida de nuestros médicos. Otra de nuestras historias en clave de #PeriodismoDeSoluciones

En esta historia, escenas como las que cuenta el médico y académico de la Universidad Central de Venezuela, Héctor Arrechedera, se repiten en varias regiones del país: una doctora espera frente al hospital con su atuendo de bata blanca. Avizora cuando llega un carro. Un joven se baja con una resma de láminas grisáceas y traslúcidas y se la entrega. Son 50 pantallas faciales que repartirán entre el personal de salud del centro de atención. Ninguna tiene sello comercial. Tampoco son traídas del extranjero como ayuda humanitaria. Son hechas en Venezuela de plástico reciclado y reutilizado. En tiempos de pandemia y ante la escasez de insumos médicos, son un tesoro.

Foto: cortesía C193D

***

“¿Escuchaste la cadena de Maduro?”. “En el trabajo me dijeron que me fuera a casa”. “Estoy buscando tapabocas y no los he conseguido. Tampoco hay alcohol en las farmacias”. “Las colas en las bombas están larguísimas, voy a intentar poner gasolina como pueda”. Todos son mensajes que se extendían como pólvora vía telefónica el 13 de marzo de 2020, luego de que el jefe de Gobierno, Nicolás Maduro, anunciara por cadena nacional los dos primeros casos de COVID-19 en el país.

Ese mismo día también le comenzaron a llegar mensajes al teléfono de John Naizir, un joven de 29 años, ingeniero mecánico  de la Universidad Simón Bolívar y cofundador de Nedraki, una compañía que se basa en el modelo de la economía circular y el reciclaje inclusivo, especializada en la transformación de plástico para generar la materia prima necesaria en la elaboración de productos a través de impresión 3D y de corte por láser.

Foto: cortesía C193D

En su Telegram y WhatsApp se crearon y activaron varios grupos. “¿Qué podemos hacer para ayudar?”. Esta era la frase que más se repetía en las conversaciones y mensajes de chats de John. Mensaje tras mensaje, no dejaron de llegar durante todo el fin de semana antes de que se declarara la cuarentena nacional.

En Venezuela, el deterioro en los servicios básicos, la escasez y la migración también han afectado al sector de la salud. Médicos y personal de enfermería protestan a diario porque requieren insumos y mejores condiciones en los centros hospitalarios, necesidades tan básicas como tapabocas, o agua y luz para poder trabajar. En medio de este contexto de emergencia humanitaria compleja, hasta mediados de 2019, alrededor de 30 mil médicos se habían ido del país, según cifras dadas por la Federación Médica Venezolana y, en estos seis meses de pandemia, la organización Médicos por Venezuela ha registrado la muerte de 195 trabajadores de la salud contagiados por COVID-19.

Foto: cortesía C193D

Con la intención de ayudar al personal de salud de los hospitales públicos a enfrentar la crisis del coronavirus nació el proyecto. “Los médicos son personal altamente capacitado, conocen los protocolos, son nuestra primera línea de defensa contra el virus y un recurso humano que no podemos reponer en poco tiempo”, expresa John, uno de los jóvenes líderes que impulsó la iniciativa C193D, una red de 25 empresas y emprendimientos que se articularon para fabricar material de bioseguridad con plástico reciclado en Venezuela.

No todas las cabezas de esta alianza se conocían o tenían vínculos entre sí, pero se organizaron rápidamente y de forma remota para crear el proyecto. Desarrollaron un modelo innovador de producción, compartiendo conocimiento, experticia, tecnología y capacidades, en medio de la coyuntura por pandemia y lograr el principal objetivo común: elaborar pantallas faciales que protegen al personal de salud y salvan vidas.

John y su socio en Nedraki, el también ingeniero mecánico Albermar Domínguez, explican que desde 2017, cuando iniciaron su emprendimiento para dar respuesta a otros problemas del país, como altos costos en materia prima importada y escasez de piezas automotrices, comenzaron a tejer redes con empresas recuperadoras de residuos como MultiRecicla, así como proveedores de plástico procesado para ser reutilizado como Plastitec y Ecoplast y con fabricadores como Reverse Lab, Engidea y En 3D Venezuela.

Y esa red base, ahora ampliada en medio de la pandemia, se convirtió en parte de una misma maquinaria de innovación con impacto social a través del reciclaje y reutilización del plástico, en la que cada pieza del engranaje es imprescindible.

Foto: MultiRecicla

Al comienzo buscaron qué se había hecho en otros países, como en Italia en donde se imprimieron válvulas en 3D para respiradores cuando las de los hospitales se agotaron. En ese caso europeo observaron con qué recursos contaban, qué necesitaban e incluyeron a médicos en el equipo para identificar las necesidades del gremio, probar prototipos y ayudar a la distribución en centros de salud.

Conseguir materiales suficientes para la producción fue el primer reto de los aliados de C193D. Necesitaban trabajar con lo que tuviesen y con lo que les donaran. La primera bobina de acetato llegó de parte de MultiRecicla, que mensualmente recupera vidrio, cartón, papel, Tetra Pak, aluminio y plástico, que se traducen en 2 mil toneladas de residuos reutilizables de las 200 mil que se generan solo en el área Metropolitana de Caracas.

—En la pandemia he quedado sorprendido con el compromiso de los ciudadanos, porque hemos incrementado el proyecto de reciclaje en muchas comunidades ubicadas en los municipios de Caracas en donde tenemos puntos de recolección y en La Guaira —cuenta el presidente de la empresa recicladora, Edgar Grossmann.

Foto: MultiRecicla

En esta situación de crisis todo suma. Hasta los momentos los aliados de la plataforma C193D han donado —como equipo— más de cinco mil pantallas faciales a centros de salud que son usadas por personal médico y de enfermería, y siguen recibiendo pedidos. Con tecnología venezolana aportan soluciones para dotar a los hospitales de los insumos necesarios.

Su contribución contra el COVID-19 ha llegado a hospitales, alcaldías, Centros de Diagnóstico Integral (CDI), ambulatorios y hospitales centinela en Caracas, Vargas, Aragua, Carabobo, Zulia, Táchira, Bolívar y hasta a Amazonas. 

—Ahora tenemos una red de personas apalancadas en la tecnología, que saben que juntos podemos hacer cosas impresionantes —reflexiona John Naizir. Como sociedad civil organizada hemos tenido el poder de fabricación y de respuesta que el Estado ni siquiera tiene. Cuando nosotros ya habíamos entregado más de mil caretas protectoras, a principios de abril, todavía los médicos no habían recibido absolutamente nada del Gobierno.

Foto: cortesía C193D

Sin embargo, al poco tiempo de comenzar a fabricar apareció otro obstáculo. Las restricciones de movilidad entre municipios y estados, sumado a la falta de gasolina hicieron que el proceso de entrega se hiciera lento, por lo que tuvieron que generar redes aún más grandes con apoyo de la sociedad civil y, como en una carrera de atletismo, pasar el testigo de carro en carro para hacer llegar los protectores faciales (face shield como se le denomina en inglés) a los centros de salud.

A todas las organizaciones y grupos de personal de salud que solicitan ayuda les responden a través de la plataforma, porque trabajan en función de las estadísticas dadas en 2015 por la Organización Panamericana de la Salud, que estimaba que en Venezuela había 1,23 médicos por mil habitantes.

Albermar, el socio de Jhon, revisa entre sus anotaciones y comenta que le gustaría poder manejar datos más actualizados, pero sabe que aunque no son precisos debido a la cantidad de médicos que han migrado, es un aproximado que les sirve de base para calcular las cantidades de máscaras faciales que requieren los médicos venezolanos.

—Si dotamos a un médico con el material de protección necesario para evitar que se contagie de COVID-19, significa que de forma indirecta estamos procurando la atención médica de al menos mil habitantes del país por cada médico beneficiado —explica el ingeniero y también promotor del reciclaje inclusivo.

Foto: cortesía C193D

Por esta razón no dejan de buscar apoyo y siguen trabajando para hacerle frente a la pandemia a través de la plataforma C193D. Pero saben que aún hay muchas más necesidades. El equipo se moviliza como puede para conseguir recursos. Y hacen lo necesario para entregar lotes de 20, 50, 100, 200 máscaras a todo el que las solicita en distintas ciudades del país. Tienen seis meses en acción, desde que se plantearon cómo ayudar, y no han dejado de trabajar ni un solo día para que la respuesta sea sostenible.

—Aunque el esfuerzo que estamos haciendo genera un impacto aún pequeño en comparación a los problemas del sector de salud, es importante seguir haciéndolo y no parar —dice Albermar.

Héctor Arrechedera, profesor titular de la Facultad de Medicina de la UCV, sabe de la dimensión de esos problemas y plantea ¿Cómo se atiende a los pacientes con COVID-19 en otros países?

—En otros lados vemos al personal sanitario vestidos como astronautas, con trajes blancos que los cubren de pies a cabeza, máscaras N95, guantes y hasta lentes de seguridad. Sin embargo, el panorama en los hospitales del país es muy distinto. Los médicos venezolanos solo han visto esos trajes e insumos en pantallas de TV — comenta Arrechedera.

Foto: cortesía C193D

Esta es la principal causa por la que tantos médicos venezolanos se han infectado o han fallecido por coronavirus. En el país han fallecido 591 personas por COVID-19, hasta el 26 de septiembre, y casi el 30% han sido profesionales del sector salud.

—La iniciativa de C193D se convirtió en muchos casos en una solución para proteger a nuestra gente y lo agradezco —expresa el profesor titular de la UCV. Pero sabe que el esfuerzo de estos jóvenes empresarios no es suficiente.

Es por este motivo que a través de su plataforma, Jhon, Albermar y los demás aliados invitan a otros a la fabricación de máscaras faciales y comparten la tecnología para masificar la producción. También necesitan el apoyo de más personas y recaudar recursos. Así, por ejemplo, con la compra de un protector facial se apoya la donación de otro a un centro de salud pública en Venezuela.

Foto: cortesía C193D

—La solidaridad no está de cuarentena. Bienvenidos todos los que quieran sumar o aportar con otros insumos de bioseguridad, agrega Albermar.

Por ahora, los aliados que hicieron posible la red se sienten muy satisfechos por haber creado una coalición de soñadores, convertidos en hacedores, que con ingenio y corazón hacen lo que pueden para proteger al personal médico durante estos días de pandemia.