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La red de cooperativas venezolana fue una de los cuatro ganadores del premio conocido como Nobel Alternativo que otorga la fundación sueca Right Livelihood Award anualmente desde 1980. El logro de Cecosesola, reconocida como un paradigma de construcción cooperativa, hizo sentir orgulloso al país y en especial a todos quienes integran esta organización desde Barquisimeto, en el estado Lara. 

En este #LatimosEnVenezuela contamos cómo funciona esta organización que se ha convertido en un faro y ejemplo a replicar. 

Fotos cortesía Cecosesola

En el centro occidente de Venezuela se ha venido gestando, desde hace varias décadas, un modelo de organización comunitaria fuera de serie. Sus métodos para ofrecer bienes y servicios asequibles a más de 100.000 familias en varias regiones del país son tan innovadores que llamaron la atención a un jurado europeo al punto de otorgarle el Premio Nobel Alternativo. 

Hace unas semanas se conoció una noticia que llenó de orgullo a los venezolanos: la red de organizaciones comunitarias Cecosesola fue reconocida con el Premio Right Livelihood (en inglés Right Livelihood Award) por su labor e impacto social en zonas de bajos recursos en siete estados de Venezuela. «Por establecer un modelo económico equitativo y cooperativo como alternativa sólida a las economías basadas en el lucro. Con más de medio siglo de experiencia Cecosesola ha mejorado las vidas de miles de familias proporcionándoles acceso a la salud, la educación y los alimentos», destaca el fallo del jurado. 

Teresa Correa y Lizeth Vargas pertenecen a esta organización fundada en el estado de Lara, y en estas líneas comparten la satisfacción de haber recibido este premio internacional y cuentan cómo funciona la red. 

Teresa es trabajadora social, pertenece a la cooperativa El Triunfo y forma parte del equipo de comunicaciones de Cecosesola desde hace 52 años. A su lado se encuentra Lizeth quien también integra el equipo desde hace 30 años y pertenece a la cooperativa Kennedy. 

Teresa Correa
Lizeth Vargas

Aquí sus testimonios en primera persona:

Lizeth

—Cecosesola nace en 1967 con la unión de 10 cooperativas. El primer servicio que teníamos era el funerario. Para aquel entonces, la Central Cooperativa de Servicios Sociales Lara era la primera central cooperativa del país. Es un organismo de integración que desea ser un espacio de encuentro educativo para ofrecer una serie de servicios. Tenemos un servicio cooperativo de salud integrado por 8 cooperativas base y un centro cooperativo de salud con diversidad de especialidades. Hay laboratorio clínico, radiología y se complementa con medicina alternativa como la hidroterapia, acupuntura, yoga, taichí. Tenemos quirófano y una hermosa habitación de parto. 

Teresa

Construyendo confianza en la diversidad es uno de los lemas de Cecosesola. Eso quiere decir que participamos jóvenes, mayores, niños, mujeres, hombres. Todos. Cada uno da su aporte y nos respetamos. Somos muchísimas personas, no hay líneas de mando pero sí hay mucha participación. Hacemos las cosas con alegría y eso le da sentido al cansancio.

Lizeth

—Una de las actividades más visibles que nos hace encontrarnos semana a semana es la feria de consumo familiar. Tenemos una red de productoras y productores agrícolas que integran alrededor de 300 familias en 18 grupos organizados, 7 pequeños espacios de producción industrial a escala casi artesanal, también a nivel familiar. Un espacio de producción y distribución en las ferias. Vendemos frutas, hortalizas, verduras y víveres.

Hace rato Tere y yo estábamos conversando sobre el tema de las necesidades porque no es un tema de cubrir solo la materialidad de la vida sino de todo lo que le da contenido para la sostenibilidad, para crear relaciones de respeto, responsabilidad y confianza. Nosotros sentimos que todo eso lo podemos conseguir aquí.

Teresa tiene 51 años viviendo en Barquisimeto. Cuando estudiaba en Mérida ya formaba parte de Cecocesola. Se vinculó con el movimiento cooperativo porque lo vio perfecto para ella, sintió que era su propósito en la vida: ayudar y ser lo mejor posible con lo que tiene a su alcance. Para ella ha sido una experiencia preciosa a pesar de las vicisitudes.

—Aquí además hacemos lo que nos gusta, también hemos podido levantar una familia. Hacer lo que te guste y que puedas tener el ingreso para sostener a tu familia es algo maravilloso porque nunca tenemos un trabajo sino algo que disfrutamos. Eso no quiere decir que no hay momentos de dificultades, sí hay momentos duros y mucho trabajo. Pero estamos construyendo país y tenemos la posibilidad de transformarnos porque el que no cambia se muere. Todos los días aprendemos y este es un entorno para eso —dice Teresa.

Lizeth tiene casi toda su vida en Cecosesola porque viene de una familia cooperativista. Su abuelo fue fundador de la Central, sus padres han estado involucrados con el trabajo durante años. Desde niña ella colaboraba en la feria del este con todo, incluso fue embolsadora y pesadora. En 2009 dejó de ser solo voluntaria en la cooperativa de ahorro y préstamo Kennedy, y se unió formalmente cuando Tere la invitó al equipo de comunicaciones.

—Este es el mejor espacio que he conseguido en mi vida para conocerme a mí misma en el encuentro con otros —afirma Lizeth.

Teresa

—Hace unos años vino a visitarnos Silke Helrich, una alemana que falleció el año pasado en un accidente en una excursión. Cuando ella conoció nuestra experiencia decía “ustedes tienen tantas cosas maravillosas, esto tiene que conocerlo el mundo y yo creo que ustedes pueden ganar el premio Nobel Alternativo”. En ese momento no teníamos mucha información pero ella nos postuló. 

Estuvimos mandando materiales sobre cómo hacemos las cosas y a principios de este año nos visitaron dos jóvenes que forman parte de la fundación Right Livelihood Award para conocer de primera mano si lo que se había mandado era cierto. Quedaron enamoradas de lo que hacemos y lo que más les llamaba la atención es que trabajamos sin jefe. Imagina un centro de salud donde hay más de 170 profesionales de la salud y no hay director general o de quirófano ni jefa de enfermeras. Todo es a base de equipos de personas que van rotando en sus diferentes responsabilidades. 

Es por eso que el acuerdo del jurado para otorgarnos el Nobel Alternativo dice “se le otorga a Cecosesola este premio por establecer un modelo económico  equitativo y cooperativo como alternativa sólida a las organizaciones que trabajan con fines de lucro”. Nos ponen como un paradigma de construcción cooperativa.

Ellos dicen que el sentido de esa fundación es premiar personas u organizaciones que estén creando soluciones innovadoras a los graves problemas que vive la humanidad y qué orgullo saber que nosotros somos parte de eso, que creamos soluciones. Ellos mismos hacen la observación de que tienen diferencias con el Nobel porque integran una comunidad de conocimientos. Nosotros al pasar a formar parte de 190 instituciones que desde 1980 han recibido este reconocimiento somos como una comunidad donde debemos seguir aportando lo que sabemos.

El premio se va a entregar el 29 de noviembre en Estocolmo en una gala que hacen para esta entrega. Este año estamos entre los cuatro laureados junto a dos mujeres que luchan por sus derechos en Somalia, un señor que es parte de la agencia africana de energía que está luchando en Uganda contra los procedimientos extractivistas de las minerías que están dañando el ambiente, y una señora ucraniana que está luchando para que todos los criminales de guerra rindan cuentas ante los jurados internacionales. Te podrás imaginar lo duro del trabajo de los otros y lo que aportan al planeta.

Lizeth

—Esto ha sido un proceso, una experiencia maravillosa que venimos transitando. Nos sentimos halagados de haber recibido un reconocimiento internacional como este. Somos la primera organización venezolana en recibirlo y nos llena de un compromiso mayor porque tenemos la responsabilidad de mantener a Cecosesola como un referente. Así nos muestran ante el mundo. Debemos seguir siendo un faro, inspirar a otros a construir un mundo más solidario, a desdibujar las competencias, las jerarquías y el individualismo. Es nuestro reto.

Lo que nos hemos propuesto es no luchar por el poder, solo construir las mejores relaciones posibles. 

Teresa

—Aquí queremos trabajar con honestidad, crear un espacio de crecimiento personal para aprender todos los días, no solo aprender destrezas, aprender a ser mejores personas, a trabajar en un equipo. A veces vamos a contracorriente.

Somos 1.500 trabajadores asociados en todas las organizaciones de la red. Es decir entre todas las cooperativas. Hay un trabajo intenso de formación. En todas las funciones tratamos de hacerlo distinto y eso es parte del premio. Queremos hacer ciudadanía. Lo que la gente no sabe fuera de la región es que nosotros trabajamos sin importar lo que pase, siempre prestamos los servicios que estamos capacitados para brindar. 

En la época de las guarimbas teníamos la Feria del centro en Barrio Unión, en Barquisimeto, a tres cuadras de la urbanización Sucre donde había bombas lacrimógenas, tiros, barricadas, y nunca cerramos mercados comunitarios porque ante una situación  de violencia hay más necesidad de comprar los alimentos para tu familia. Cuando el apagón nacional (en 2019) no dejamos de trabajar en ningún espacio, ni en los centros de salud.  Fue una experiencia bonita porque como no había efectivo ni punto a un compañero se le ocurrió fiarles las verduras a los que llegaban. Fiamos toneladas de comida a todos los que vinieron ese fin de semana y el 98% de ellos regresó a pagar.

Así se construye la ciudadanía y creo que recibimos todo el cariño que damos.

En el área de la funeraria somos 23.000 familias que unidas a través de todas las cooperativas que integramos Cecosesola y damos un aporte de 2 bolívares semanales. En mi caso, mi esposo es el que está en el acuerdo funerario y 8 personas más, 9 personas de mi familia pagamos 2 bolívares semanales por todo el grupo familiar y eso nos da la posibilidad de que a la hora que fallece uno de nuestros integrantes podremos tener un servicio funerario decente. 

En el caso de consumo familiar hablamos de 100.000 familias que se abastecen en las ferias. El 40% de las personas de Barquisimeto se abastecen en algún momento de las ferias de consumo familiar. Son cifras que cambian porque hay personas que vienen todas las semanas, otros quincenalmente, otros casa mes. Aquí tenemos autobuses que vienen de Yaritagua, de Duaca y de otros pueblos que se organizan para venir. Tenemos cerca de 300 productores agrícolas de siete estados del país. 

Hay un compañero que dice que el principal obstáculo está dentro de nosotros mismos. El obstáculo es interno pero individualmente no lo podemos resolver. Para eso tenemos un equipo, para superar eso y ser mejores personas. Lo demás son problemas de país, el tema de la luz, no tenemos internet, los productores tienen problemas con el combustible o faltan los insumos. Sí hay muchas limitaciones físicas pero siempre tratamos de construir soluciones. Lo que nunca está en los planes es darse por vencidos.